10 consejos para que tu corazón este sano
1Menos sal y azúcar.
Reduce el consumo de sal y evita un exceso de azúcares.
El exceso en el consumo de sal provoca hipertensión arterial que es la principal causa de ictus y una de las más importantes de infartos. Consumir demasiada sal hace que las arterias pierdan elasticidad y se endurezcan, esto provoca que el corazón sufra en demasía y dificulte su trabajo normal.
El consumo desmedido de azúcar provoca que el cuerpo no sea capaz de asumirlo y, por tanto, transformarlo en grasa con el consiguiente posible principio de obesidad.
2Más grasas vegetales.
Aumenta el consumo de grasas de origen vegetal como la margarina y reduce las de origen animal como la mantequilla y los embutidos.
Las grasas saturadas son las que contribuyen a las enfermedades del corazón y se encuentran en los huevos, mantequilla, leche y otros productos lácteos sin descremar. Las grasas no saturadas tales como aceites de girasol u oliva o la margarina ayuda a bajar los riesgos cardiovasculares.
3Pescado azul, bueno.
Procura consumir pescado azul al menos dos veces por semana, e incorpora el aguacate y los frutos secos a tus recetas.
Según José Manuel Cruz, presidente de la Sociedad Española de Cardiología con motivo de la presentación de la guía "Pescado azul. Salud a mares" declaró: "El pescado azul es rico en ácidos grasos omega 3, que cuando son metabolizados ejercen un abanico de efectos beneficiosos sobre el organismo: disminuye la capacidad de coagulación de la sangre, rebaja la presión arterial y la tasa de colesterol baja, consiguiendo un efecto beneficioso no sólo sobre el corazón sino sobre todo el sistema circulatorio y el cerebro".
Los pescados azules son el salmón, la caballa, el atún, la sardina, el boquerón, la anchoa o el pez espada, entre otros.
4Cocina al vapor.
Guisar o freír no es beneficioso para el corazón. En cambio, la comida al vapor o al horno es bueno y nutritivo para nuestro organismo. Cocinar al vapor tiene la ventaja de mantener su sabor, consistencia, color natural y lo más importante, los nutrientes intactos. Las patatas y el brócoli tienen gran cantidad de vitamina C, la cual resulta fundamental para prevenir el envejecimiento y regenerar el sistema inmunológico.